Eva Política
El Partido Laborista consagra la fórmula Perón–Quijano para las elecciones que habrían de celebrarse en febrero de 1946. La oposición, coligada en la Unión democrática, lo hace con Tamborini–Mosca.
Vertiginosamente se entro en campaña. Como otras en la historia Argentina, violenta y agresiva. De hecho –los actos de sabotaje no estuvieron ausentes– y de palabra: "Tambo, orín y mosca, la fórmula de la bosta", decían los unos; "Grasa, negros sin conciencia, patas sucias", respondían los otros.
A fines de diciembre, se inicia la gira proselitista por el interior del país. “El Descamisado”, el tren de la campaña, anda y desanda caminos. Por primera vez en la historia del país, la esposa de un candidato lo acompaña. Está junto a él en los actos, reparte escudos partidarios, toma contacto directo con la gente.
Se perfila otra mujer: Eva entra decididamente en la política. El 18 de febrero da un paso más: se celebra un mitin de las mujeres obreras en el Luna Park para proclamar su adhesión a la fórmula laborista.
El candidato a la presidencia, enfermo, no puede asistir. Eva les lleva su palabra. Es su estreno como oradora. No la dejan hablar. A cada intento la respuesta es ¡Queremos a Perón! Pocos meses después sería aclamada. Ya era otra: ya era Evita.
Llegado Perón a la presidencia, Eva, a diferencia de las esposas de los mandatarios anteriores, se planteó a sí misma cuál será el rol que le cabría desempeñar de allí en más. Nuevamente se preguntaba sobre el ser, se redefinía.
Esta vez lo haría con relación a Perón, Presidente y conductor:”Esta es una circunstancia fundamental y se relaciona directamente con mi decisión de ser una esposa del Presidente de la República distinta del modelo antiguo. Yo puedo ser ese modelo. Esto lo digo bien claro porque también se ha querido justificar “mi incomprensible sacrificio”arguyendo que los salones de la oligarquía me hubiesen rechazado. Nada más alejado que esto de toda realidad, ni más ausente de todo sentido común.
Puede ser una mujer del Presidente como lo fueron otras. Es un papel sencillo y agradable: trabajo de los días de fiesta, trabajo de recibir honores, de “engalanarse”para representar según un protocolo que es casi lo mismo que pude hacer antes, y creo que más o menos bien, en el teatro o en el cine.
En cuanto a la hostilidad oligárquica no puedo menos que sonreírme. Y me pregunto: ¿por qué hubiese podido rechazarme la oligarquía? ¿Por mi origen humilde? ¿por mi actividad artística? ¿pero acaso alguna vez esa clase de gente tuvo en cuenta aquí, o en cualquier parte del mundo, estas cosas, tratándose de la mujer de un Presidente?. Nunca la oligarquía fue hostil con nadie que pudiera ser útil. El poder y el dinero no tuvieron nunca malos antecedentes para un oligarca genuino(...) Pero además, yo no era solamente la esposa del Presidente de la República, era también la mujer del conductor de los Argentinos.
“A la doble personalidad de Perón debía corresponder una doble personalidad en mí: una la de Eva Perón, mujer del Presidente, cuyo trabajo es sencillo y agradable (...) y otra, la de Evita, mujer del líder de un pueblo que ha depositado en él toda su fe, toda su esperanza y todo su amor.
“Unos pocos días al año represento el papel de Eva Perón (...) “La inmensa mayoría de los días soy en cambio Evita (...) “De Eva Perón no interesa de que hablemos. Lo que ella hace aparece demasiado profusamente en los diarios y revistas de todas partes.
“En cambio sí me interesa que hablemos de Evita...”(12)
Curiosamente, la mayoría de las veces que se a abordado a este personaje de la historia, parecería que ha interesado más ahondar otras instancias de su vida: su infancia, su situación familiar, la vida de sus padres, las circunstancias en que se alejo de su hogar, su vida privada en Buenos Aires, las condiciones de ascenso como actriz, los primeros años de su relación con Perón, él por que de su acción.
Sin embargo, de no haber mediado su decisión de “ser Evita, los Argentinos ignoraríamos hoy su nombre, como ignoramos el de tantas primeras damas. Por eso, realmente, interesa que hablemos de Evita. Interesa hablar de su acción con los humildes, con los obreros, con las mujeres, entrelazadas en interminables jornadas de labor.
Tras la asunción de Perón, Evita se instala e el cuarto piso del palacio de correos y telecomunicaciones, donde comienza atender a las delegaciones obreras que solicitan su intervención para obtener mejoras o su colaboración en la solución de problemas gremiales. Esta relación con el gremialismo se intensificará hasta 1952 y conformará un sólido basamento de su poder político y un eficaz sostén de su obra.
Comienza también a recibir a los necesitados y a ocuparse de sus urgencias; presta apoyo a la política gubernamental, dirigiéndose con especial atención a un sector al que hasta entonces no se le había hablado: el 25 de julio dirige un mensaje a las mujeres del país anunciándoles nuevas medidas gubernamentales destinadas a combatir el agio y la especulación. Las visitas a las fábricas, que se harán frecuentes desde octubre, y las recorridas por los barrios pobres la ponen en contacto con el pueblo y sus necesidades.
Había mucho por hacer. “Y empezamos – dirá en “La Razón de mi Vida -. Poco a poco. No podría decir exactamente qué día fue. Lo cierto es que primero atendí personalmente todo. Luego tuve que pedir auxilio. Y por fin me vi obligada a organizar el trabajo que en pocas semanas se hizo extraordinario”.(13)
A partir del 24 de septiembre Evita ocupará el despacho de Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión: “Fui a la Secretaría de Trabajo y Previsión porque en ella podía encontrarme más fácilmente con el pueblo y con sus problemas; porque el Ministro de Trabajo y de Previsión es un obrero y con él Evita se entiende. Evita ocupará el despacho de Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión: francamente y sin rodeos burocráticos; y porque allí me brindaron los elementos necesarios para iniciar mi trabajo (...).Los funcionarios de la casa colaboraron conmigo en la solución de los problemas gremiales reuniendo todos los antecedentes examinándolos en sí mismos y en sus repercusiones económicas y sociales”.(14)
Fuentes
Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón
Fundación de Investigaciones Históricas Evita Perón